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FERNANDO LUSSÓN

Conmoción

14.03.2018 
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EL hallazgo del cadáver de Gabriel Cruz, el niño de ocho años desaparecido el pasado 27 de febrero, en el maletero del coche de la actual pareja de su padre, ha supuesto una enorme conmoción. Solo la presunta autora de un hecho tan execrable puede dar explicaciones sobre las causas que le han podido llevar a causar la muerte a una víctima inocente de cualquier tipo de diatriba entre personas. Una vez más la respuesta de la sociedad al llamamiento de los padres ha sido encomiable, de la misma forma que lo han sido los progenitores, que pese a su situación personal y familiar han comparecido siempre juntos y no han dado pábulo a malentendidos ni sospechas.

Incluso cuando surgieron algunas insinuaciones morbosas fue el propio ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, quien pidió que se atajara cualquier tipo de bulo, que servirían para dar carnaza a determinados comentarios y programas pero que en nada beneficiaban la búsqueda del pequeño. Las pesquisas y los errores de la presunta autora de la muerte del niño centraron rápidamente los seguimientos hacia la pareja del padre del crío, aunque se mantuvieron otras líneas de investigación y de búsqueda del pequeño porque es preciso seguir todas las pistas posibles. Pero los investigadores saben que una de las principales líneas de investigación siempre es la de chercher la femme .

Cuando apenas ha transcurrido un mes del hallazgo del cadáver de la joven Diana Quer y la detención de su presunto asesino, que además ha dado muestras de poseer una mente retorcida y calculadora, las redes sociales se volvieron a llenar de mensajes en favor de la prisión permanente revisable, un concepto que está recurrido ante el Constitucional y que será objeto de debate en el Congreso, ya que mientras para los partidos progresistas esa figura contraviene el espíritu de las normas penitenciarias orientadas hacia la reinserción de los reclusos, los partidos conservadores se muestran a favor de mantener este precepto.

El argumento de los padres de hijos víctimas de secuestro y asesinato es que con la prisión permanente revisable se intenta proteger a los niños de quienes puedan hacerles objeto de esos delitos. Sin embargo, como se ha visto en el caso de Gabriel Cruz, cuando ya se habían recogido las firmas para que se mantenga esa pena, no ha servido para nada. De hecho, el Código Penal, en materia de penas, es de los más duros y la población reclusa española de las más numerosas a pesar de que se cometen menos delitos que en los países de nuestro entorno y de que muchas de las penas están modificadas al calor de sucesos muy mediáticos en una suerte de populismo penal.

Hace unos días, Juan Carlos Quer, afirmaba que "las vidas de los seres más inocentes de nuestra sociedad jamás pueden ser un caladero de votos". En efecto, así debe ser y debiera ser, pero ese razonamiento vale para todos los partidos sin excepción, para los partidarios del endurecimiento de las penas y para aquellos que consideran la prisión permanente revisable una cadena perpetua prohibida por la Constitución. Entre tanto hay una familia destrozada que en este momento tiene una pena inconsolable y, esta sí, para toda la vida.

Periodista