El Correo Gallego

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{ POLÍTICAS DE BABEL }

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Escenario político veraniego

13.08.2017 
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MUCHO debate ha generado la reciente encuesta de intención de voto del Centro de Investigaciones Sociológicas. Según el barómetro del CIS, el Partido Popular parece que baja un poquito. El PSOE dicen que sube un muchito. Y Podemos y Ciudadanos se mantienen con apenas unas décimas abajo y arriba. Nada nuevo en la viña del Señor. Todo predecible. Y discurriendo muy ‘despasito’.

Cuando uno no se juega nada, hasta se permite el lujo de coquetear y flirtear con tendencias y opciones. También de voto. Otro gallo cantará cuando llegue el momento de la verdad, cuando haya que elegir entre el ‘malo’ conocido, o el ‘bueno’ por conocer. Quizá por eso, también, el bipartidismo clásico sigue más fuerte de lo que algunos hubiesen deseado.

Sin embargo, el nerviosismo en la oposición es manifiesto. Ante la recuperación del crecimiento, frente a los números en positivo de la economía, y hasta viendo el modo en que las cifras del paro se reducen de manera plausible y constante, sólo queda atacar al partido en el Gobierno con argumentos casi legítimos propiciados por los tan lamentables como supuestos casos de corrupción, financiación ilegal y enriquecimiento personal. No importa que la desviación de la norma en el PP atienda a momentos, agrupaciones y personas concretas. Lo importante es hacer ‘caso’ y noticia de los despropósitos objeto de investigación judicial.

Y aunque pudiésemos hablar de presuntos delitos de lucro familiar, o al margen o en paralelo a las arcas públicas, o de ridículas cantidades en absoluto comparables con el saqueo de las formaciones opositoras, o incluso de la financiación ilícita y extramuros de los nuevos inquilinos del arco parlamentario, hacer ‘causa’ de los desmadres del partido regente siempre resulta rentable, o más bien necesario, dada la pujanza y la ejemplaridad de la España poscrisis.

No sé si Mariano Rajoy dará el paso y se postulará para una tercera legislatura, o si el caballo ganador de Alberto Núñez Feijóo aceptará las indisimuladas invitaciones de Estado. Pero lo que sí sé es que, dadas las divisiones internas, la incertidumbre política, el desconcierto territorial, y la falta de propuestas fiables por parte de quienes conforman y lideran las fuerzas opositoras, el actual Presidente del Gobierno lo sigue teniendo más que ventajoso.

Por ello opino que los datos del CIS, atendiendo al periodo apasionado y estival en que nos encontramos, no dejan de ser, creo yo, una distraída y pasajera anécdota veraniega. Si me apuran, hasta pensaría que cumplen el doble objetivo de desmotivar cualquier intentona oportunista de moción de censura y, a la vez, infundir falsas esperanzas de futuras coaliciones entre una variopinta y siempre irreconciliable izquierda ‘española’.