El Correo Gallego

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RESEÑA MUSICAL

RAMÓN G. BALADO

Clausura del “Aula de Cámara Airas Nunes”

13.07.2018 
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Segunda sesión de alumnos del “Aula de Cámara Airas Nunes”, en el “Paraninfo da Universidade”-19´00h.- con algunos representantes que ofrecerán interpretaciones a solo, en dúo, en trío y en cuarteto, para dar vistosidad a la propuesta. Entrada con la pianista Julia Gómez, que nos ofrecerá Dos Preludios del Op.11” de Alexander Scriabin, de la serie de 24 que integran el grupo y que fueron compuestos entre 1888 y 1896, mientras cultivaba su afición viajera por Europa, mostrando en estas piezas un profundo reconocimiento al piano de Federico Chopin, partiendo del planteamiento tonal. En su imaginario, la pretensión era llegar a un ciclo de cuarenta y ocho preludios, aunque ante las presiones de su editor de confianza, Belaiev, muchas pasaron a integrarse en otro grupo. Al final, conocerán su publicación en cuatro cuadernos de seis cada uno de ellos. Es verdad que, desde muy joven, recibió las influencias profundas tanto de Chopin como de F.Liszt. Su impronta marcará el pianismo del siglo XX, manteniendo en la actualidad una vigencia absoluta, marcada por una filosofía peculiar sobre la creación musical y la interpretación, observable igualmente en sus sonatas.

Zaira Pena, española y María Soeiro, de Portugal, ambas violonchelistas, eligen la “Fantasiestücke Op. 73” de Robert Schumann, obra en principio para clarinete y piano y que, como fragmentos cortos que son, se dieron a conocer en febrero de 1849, en una interpretación privada en la que su compañera Clara, estuvo acompañada por un músico de la “Hofkapelle Dresden”. La presentación pública, no tardaría en darse a conocer, concretamente en Leipzig, unos meses más tarde, poco después de la edición de la partitura a cargo de Luckhardt, en Kassel. Nos encontramos ante unas piezas construidas en forma de “lied” con coda y con un talante vagamente fantástico, por su ostensible lirismo. Aspectos propios del clarinete, tendrán una dimensión distinta en esta lectura para dos chelistas. Tres son pues, sus movimientos: “Zart und mit Ausdrunck”, apreciado por su carácter elegíaco y por la tierna melodía; “Lehhaft,Leicht”, un auténtico “scherzo”, debido a su desenvuelta ligereza y “Rasch mit Feuer”, el título lo hace presentir, por la ardiente osadía que revisa temas precedentes.

“Aidoni Tro”, violín, chelo y piano, para el “Trío en Re m.Op. 49” de Felix Mendelssohn, obra que comenzó a cobrar forma en febrero de 1839, mientras se entregaba a una intensa etapa de conciertos. En su mayor extensión, se fue completando en Frankfurt. La mítica “Gewanhaus”, lugar de tan grandes acontecimientos, lo estrenó en febrero de 1840, con el compositor al piano, acompañado por E.David y Wittmann. Cuatro tiempos partiendo del “Molto Allegro agitato”, de un romanticismo arrebatadamente febril en el que el detalle del chelo, encauza a la obra a su perfecto desarrollo. El “Andante con moto tranquillo”, se acerca al espíritu de las “Romanzas sin palabras”, para piano solo. Un conseguido trabajo sin amaneramientos ni excesos. El “Scherzo leggiero e vivace”, encumbra al autor por el genuino domino de la forma, en la mejor línea de sus contemporáneos y el “Finale: Allegro assai appassionato”, supone un perfecto “rondó-sonata” que se entrega plácidamente a una idea que podrá recordarnos a una ronda campesina. Dos fueron a la postres los tríos que nos quedan de su firma, el que escucharemos esta tarde y el “Trío nº 2, en Do m. Op.66”

El cuarteto “Riviola”, de Inglaterra, es una formación para cuarteto de violas, menos frecuente de lo común, por lo que no es frecuente encontrar suficiente repertorio. Se contaba con ellos para la jornada en la que tuvimos al “Hélios Trío” y al “Weiner Ensemble”, pero al final, se quedaron para esta sesión de despedida. York Bowen, compositor apreciado en Inglaterra aunque menos en los países fuera del ámbito anglosajón, estará por una de las obras mejor consideradas, la “Fantasy for four violas Op. 41”. Queda encuadrado dentro del tardo-romanticismo y algunas de sus obras consiguieron un éxito entre los aficionados, como es el “Concierto para piano nº 2 en Mi b M. Op.11, presentado en los “Proms”, bajo la dirección de Henry Wood o el “Cuarto en La m. Op. 88”, con Sir Adrian Boult. También su poema sinfónico “The Last lament of Tasso Op. 5”, que también dirigió Henry Wood. Fritz Kreisler, se interesó por su “Sonata para violín y piano”, pero lo más característico, fue su defensa a ultranza de la viola, a la que consideraba superior al violín y el resultado será la entente compartida con el viola Lionel Tertis. Muchas de sus opiniones, contarían con el visto bueno de Arnold Bax y Benjamin Dale.