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los pasos contados

ALFONSO VILLAGÓMEZ

La huelga y los políticos

13.03.2018 
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EN puridad, queridos lectores,  no se puede calificar como una huelga lo sucedido el pasado día 8 de marzo. No solo porque las huelgas politicas están prohibidas en nuestro ordenamiento, sino porque, principalmente, no existió una reivindicación laboral concreta ligada a un específico factor de producción o sector laboral. Estuve en la manifestación de Madrid solidarizándome con las mujeres que recorrieron de Atocha a Cibeles su indignación. Cualquiera que ponga en duda que las mujeres siguen sin ocupar el papel que en justicia les corresponde es, sencillamente, un miserable. Pero, lo sorprendente de la jornada ha sido, una vez mas, el oportunismo y la hipocresía demostrados por nuestra clase dirigente. Que unos políticos que hasta hace dos días ni siquiera querían hablar de la discriminación  salarial de la mujer, se pusieran el lazo morado en la solapa o reconocieran con entusiasmo  el hito histórico del acontecimiento feminista, es un ejercicio insoportable de cinismo y, porque no decirlo, de sinvergonzonería  política. 

Ahora bien, se entiende esta postura, y otra muchas más, si somos de una vez conscientes todos los  ciudadanos de que mientras, por ejemplo, los banqueros son desconfiados, los jueces honestos y los futbolistas de elite mercenarios, los políticos son, por defecto, mentirosos. Porque, en definitiva, en ese día las mujeres hicieron mucho más que manifestarse en las calles: pusieron en la picota a todos aquellos políticos escépticos o tenues con el feminismo. Veremos si efectivamente esas adhesiones a la causa de la mujer se materializan en acciones concretas y en medidas que avancen sin receso hacia la plena igualación de hombres y mujeres.

Doctor en Derecho