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XXVIII EDICIÓN

El emblemático artesano 'Pepecillo' ingresa en el club Gallegos del Año

“Empecé cuando era un niño. Salía de la escuela de los Hermanos e iba al taller a ayudar a mi padre a deshilvanar, dar unas puntadas o coser unos botones” // “El momento más grande para un sastre es cuando ve una prenda acabada y puesta en el cliente. Es maravilloso comprobar que se marcha encantado”

Ismael López Silva, con tijera de sastre en mano, en el emblemático establecimiento de la rúa Nova, fundado por su padre en San Pedro en 1923.  - FOTO: Arxina
Ismael López Silva, con tijera de sastre en mano, en el emblemático establecimiento de la rúa Nova, fundado por su padre en San Pedro en 1923. - FOTO: Arxina

ARTURO REBOYRAS SANTIAGO  | 23.07.2017 
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Se trata de uno de los establecimientos más emblemáticos de la capital de Galicia. Con casi un siglo de historia, Sastrería Pepecillo mantiene sus puertas abiertas en la rúa Nova de Santiago. Sigue vistiendo, con los diseños más regios, las telas más elegantes y el trato más personalizado, a clientes llegados de toda Galicia y también del exterior. Por su dilatada trayectoria y su compromiso con la profesionalidad y el buen hacer, la histórica sastrería acaba de ingresar en el selecto club Gallegos del Año, galardones que concede el Grupo Correo Gallego y que se entregarán en la solemne ceremonia que acogerá el Palacio de Congresos y Exposiciones de Galicia el próximo 26 de octubre.
Al frente de Sastrería Pepecillo está Ismael López Silva (Santiago; 1939). Es el hijo del fundador, Pepecillo, quien en 1923 abrió un pequeño taller de confección en la rúa de San Pedro que, con el paso de los años y el incremento de clientela, terminó trasladándose al corazón del casco histórico compostelano, a la rúa Nova, en los años sesenta.
“Empecé siendo un niño. Iba a la escuela de los Hermanos y cuando salía venía siempre para el taller y ya ayudaba a mi padre a hacer cositas pequeñas: deshilvanar, dar unas puntadas a unos botones...”, recuerda Ismael en una entrevista concedida a EL CORREO GALLEGO, a la vez que explica que “poco a poco le fui cogiendo la mano a la profesión y empecé a cortar y a coser”.
Para perfeccionar “la buena idea que tenía mi padre”, el veterano sastre compostelano se trasladó a Barcelona para ampliar su formación en una academia especializada. “Fui para aprender bien a cortar y a probar”, señala, antes de añadir que la clave del éxito de estos 94 años de historia fue sin duda “nuestra fiel clientela”.
Ismael dice ser un amante de su profesión, “de no serlo no llevaría toda mi vida en esto”. Sostiene que uno de los momentos más gratificantes para un sastre es “cuando ve una prenda terminada y puesta en el cliente. Es maravillo ver que se marcha encantado con su traje o su chaqué”, explica.
“¿Cuánto me llevaría confeccionar un traje? Dedicándome solamente a uno, aproximadamente dos o tres días, pero con horas de trabajo intenso”, comenta el compostelano, mientras apunta que todo el proceso es artesanal, aunque se ayuda, lógicamente, de las máquinas. “No tiene nada que ver un traje, un esmoquin o un chaqué hecho a medida con uno comprado en una tienda, que es de fábrica: las principales diferencias residen en la calidad de las telas y también, por supuesto, en el corte, que es exclusivo para cada cliente”, añade.
Sastrería Pepecillo continúa en plena actividad: “Muchas veces no damos abasto con todos los encargos que tenemos”. Las épocas más intensa del año son la primavera y el verano, cuando más bodas y ceremonias hay. “En el invierno también hacemos bastantes abrigos a medida, pero menos que antes, ya que ahora la gente joven opta por diseños más modernos y los compra hechos”, relata Ismael, tras comentar que “los chaqués para novio están de moda más que nunca, porque, además de ser muy elegantes, hacen la ceremonia más regia”.
Apunta que los chaqués y los esmóquines también los tienen de alquiler, “y muy bien cuidados”, pero los novios casi siempre los prefieren nuevos y a medida. Asimismo, en Sastrería Pepecillo también confeccionan trajes académicos –los que utilizan los doctores y profesores universitarios en las ceremonias más solemnes–, togas para abogados y capas españolas. “Ahora ya vendemos muy pocas, pero las hemos enviado incluso para América. Hace poco enviamos una para un señor que vive en Barcelona”.
Ismael revela que en la actualidad ya se cose muy poco a mano. “Hasta hace unos años aún se cosían los forros a mano, pero ahora ya se puede hacer con la máquina”, aclara, mientras insiste en que “esto no quiera decir que no se trate de un trabajo artesanal”. Y es que es muy difícil que un cliente que entre en Sastrería Pepecillo no se encuentre a Ismael con las manos en la masa, armado de grandes tijeras, cinta métrica, aguja o hilos; cortando o cosiendo el traje que vestirá el elegante caballero.
Por su constante y brillante trayectoria, y también por su compromiso con la sociedad gallega, las redacciones del Grupo Correo Gallego valoran que Sastrería Pepecillo, con Ismael López Silva al frente, es digna merecedora de la condecoración que concede cada año nuestro grupo de comunicación.