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Google abandera el optimismo por la IA frente al temor a que domine al hombre

WUZHEN (CHINA). ANTONIO BROTO / EFE  | 24.05.2017 
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Expertos de Google, una de las firmas que apuesta más fuerte por el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), debatieron hoy en China sobre el futuro de esta tecnología que fascina y a la vez atemoriza al ser humano.

Investigadores como el británico Demis Hassabis, fundador de DeepMind, uno de los principales laboratorios de IA de Google, o Jeff Dean, de la subdivisión Google Brain, participan en un foro inédito en este país, dada la complicada relación de la multinacional con China, que bloquea su popular buscador.

El mensaje de las conferencias fue de optimismo: la inteligencia artificial que ahora está viviendo un impulso tan grande gracias a firmas como Google, Apple o tecnológicas chinas como Baidu o Tencent nos traerá grandes beneficios que aún no imaginamos, no las ideas apocalípticas de robots sometiendo al hombre.

"Nuevas curas de enfermedades se lograrán mediante la habilidad de la inteligencia artificial para buscar nuevas propiedades médicas", vaticinó en las conferencias el presidente de Google, Eric Schmidt, quien subrayó que en los próximos cinco años el mayor impacto de esta tecnología se logrará en la Medicina.

Se trata de un campo ideal para que los cerebros artificiales ayuden al humano, señaló Schmidt en unas jornadas que tuvieron mucho contenido filosófico además de tecnológico, al tratar de entender qué son fenómenos como la creatividad o la intuición y cómo pueden extrapolarse a procesadores artificiales de datos.

"Campos como la Química o la Biología son hoy por hoy tan complicados y con tantos datos que ni siquiera el más inteligente de los expertos puede leer todos los estudios que se realizan, pero sí podría hacerlo una inteligencia artificial, aportando ideas mientras el científico descansa", señaló Scmidt.

En resumen, Google sueña con una inteligencia artificial "benigna", como las que en Hollywood retrataron películas como "A.I." o "El hombre bicentenario", en las que estas obras humanas incluso llegan a ser capaces de amar.

Es lo opuesto a la visión de investigadores como el británico Stephen Hawking, quien llegó a vaticinar que la inteligencia artificial destruiría al hombre.

"Es importante que esta tecnología se desarrolle de forma ética y responsable, para el beneficio de todos", alertó ante estos temores Hassabis, quien encabeza uno de los principales proyectos de IA de Google, el sistema AlphaGo.

Esa tecnología ha retado esta semana, también en Wuzhen, al mejor jugador del mundo, Ke Jie, en el juego mental más complejo de todos, el go.

Según Hassabis, el tablero de go es sólo una plataforma de lanzamiento para probar la IA en uno de los juegos que más datos exige -el número de movimientos posibles supera al de átomos en el universo- y en el que la intuición es más importante que el cálculo, un entrenamiento para propósitos más trascendentales en el futuro.

Entre las posibles aplicaciones que podría tener a medio plazo el sistema AlphaGo, Hassabis citó el diseño de nuevos materiales y fármacos o la educación, por no citar el mundo de los asistentes en teléfonos inteligentes que ya conocemos gracias a software como el Siri de Apple.

La inteligencia artificial, destacaron todos los participantes, se diferencia del software pre-programado en que aprende por sí misma cosas nuevas, evoluciona y afronta nuevos problemas con la experiencia adquirida en los antiguos.

En el foro se citaron ejemplos tan presentes en nuestra rutina como el conocido traductor de Google, que gracias a la evaluación de los usuarios ha mejorado su manera de traducir a muchos idiomas, y aun sin ser perfecto interpreta mucho mejor hoy día que cuando comenzó a funcionar hace una década.

Según Jeff Dean, de Google Brain, el potencial de la IA no debe preocupar ya que a este tipo de tecnologías se les encarga siempre un objetivo concreto, así que el mito de la máquina que cobra conciencia por sí misma y decide atacar al hombre es sólo eso, un mito.

"AlphaGo es creativa, genera nuevas cosas, pero mantiene el objetivo programado, que es ganar a un juego. No temo que la inteligencia artificial desarrolle sus propias metas", aseguró. EFE