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Homenajean a Cuiña en el décimo aniversario de su muerte

El acto se hará el 16 en Lalín y contará con la presencia del titular del Legislativo gallego

Xosé Cuíña Crespo - FOTO: ANTONIO HERNÁNDEZ
Xosé Cuíña Crespo - FOTO: ANTONIO HERNÁNDEZ

ELENA PIÑÓN SANTIAGO   | 07.12.2017 
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Con motivo del décimo aniversario de la muerte de una las figuras clave de la política gallega, Xosé Cuíña Crespo, el próximo 16 de diciembre tendrá lugar en Lalín (Pontevedra), su localidad natal, un homenaje en el cual está prevista la participación del actual presidente del Parlamento, Miguel Santalices.

El homenaje, según figura en el cartel del acto, consistirá en una misa, a las 18.00 horas, del 16 de diciembre en la Iglesia de Lalín y en un acto en el salón teatro del auditorio de esta localidad, en el cual intervendrán, además de Miguel Santalices, el alcalde de Lalín e hijo del homenajeado, Rafael Cuiña Aparicio.

Precisamente, Santalices fue uno de los cinco diputados del PP de Ourense que en el año 2004 se encerraron en un piso, dentro del órdago con el que el entonces barón José Luis Baltar quiso amenazar la mayoría de Manuel Fraga tras la defenestración de Cuiña.

Xosé Cuiña fue alcalde de Lalín, presidente de la Diputación de Pontevedra, conselleiro de Política Territorial y Obras Públicas y secretario general del PPdeG, pero nunca logró ver satisfecha su aspiración de convertirse en el sucesor del fundador de su partido, Manuel Fraga, de quien fue delfín durante muchos años hasta que en enero de 2004 se cruzó en su carrera el Prestige y fue obligado a presentar su dimisión.

Apartado del poder, Cuiña, que falleció a los 57 años de edad, se vio sumido en un ocaso en los círculos políticos, que quedó ratificado cuando en 2005 no fue capaz de reunir los avales suficientes para dar la batalla por la sucesión de Fraga en el congreso en el que Alberto Núñez Feijóo consiguió hacerse con las riendas del PP.

En ese momento, el político de Lalín se quedó solo e incluso el presidente del PP de Ourense, José Luis Baltar, que había sido uno de sus defensores, anunció su apoyo a Feijóo en el congreso de enero de 2006.

Con la máxima ideológica del galleguismo, Cuiña, que se proclamaba "hijo de molinero", abanderó junto a Baltar y Franscico Cacharro el sector de la boina, que aglutinaba a las filas populares más asentadas en el rural. Frente a ellos, estaba el sector del partido más urbano y conocido como el birrete, que encarnaban Mariano Rajoy y José Manuel Romay Beccaria.

Cuiña nunca consiguió que Fraga lo nombrase vicepresidente para hacer un gesto claro sobre su delfinato y, finalmente, éste lo obligó a dimitir el 16 de enero de 2003, tras conocerse que empresas de su familia habían suministrado material para la limpieza de las playas afectadas por la marea negra del Prestige.

El político de Lalín perdía así la batalla interna en el Gabinete de Fraga sobre cómo gestionar la catástrofe del petrolero, ya que él abanderaba realizar una mayor intervención desde Galicia frente al Ejecutivo de José María Aznar.

Cuiña gestó junto a otros miembros de su familia un conglomerado de empresas. No obstante, la junta directiva de la Asociación de Empresarios de Deza declinó la propuesta de dos de sus socios de tomar parte activa en los actos para "evitar suspicacias".