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Ferrol benefició a Franco al cambiarle un nicho por un panteón

 Tumba de los Franco Bahamonde, a la que le han desaparecido tres letras.  - FOTO: Kiko Delgado
Tumba de los Franco Bahamonde, a la que le han desaparecido tres letras. - FOTO: Kiko Delgado

PATRICIA HERMIDA. FERROL   | 11.07.2018 
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El 1 de enero de 1934, Francisco Franco Bahamonde, sus tres hermanos y su tía Carmen se convertían en propietarios de un pequeño nicho en el viejo cementerio de Canido. Como indican los registros del Archivo Municipal de Ferrol, estas cinco personas adquirían la cuarta urna de la quinta fila en este camposanto ya desaparecido. Se trataba de un humilde enterramiento para el general que entonces ostentaba el mando de la Comandancia General de Baleares. Cuando se creó el cementerio municipal de Catabois en 1945, el primero de este tipo en Galicia, los propietarios de los nichos de Canido recibieron la permuta de sus sepulturas por otras de la misma categoría. El traslado de los restos duraría años. Pero Franco, convertido en generalísimo y sobre todo dictador de España, logró la permuta del nicho por un panteón para su familia. Todo apunta a que no tuvo que pagar la mejoría, en un pequeño privilegio típico de la época y más aún en su posición.

En el registro de las propiedades de los nichos de Canido, aparecen como dueños de esa pequeña urna Francisco Franco Bahamonde, sus hermanos Ramón, Nicolás y Pilar, y su tía materna Carmen Bahamonde Pardo. Los documentos sobre la titularidad de la tumba en Catabois continúan sin aparecer, en las primeras indagaciones de los funcionarios del ayuntamiento. En cuanto a los dueños de la urna en Canido, todos ellos morirían y serían enterrados en Madrid, con la excepción del aviador Ramón, que desaparecería durante la Guerra Civil cuando volaba sobre el Mediterráneo en 1938. Los padres del dictador también recibieron sepultura en la capital de España: Pilar Bahamonde en 1934, cuando ya se había comprado la humilde sepultura de Canido, y Nicolás Franco en 1942. Por lo tanto, el panteón de Catabois estaría vacío.

Aquel camposanto de Canido ya no existe. En la posguerra, los restos fueron trasladados a Catabois: entre ellos, los de los fusilados por el franquismo. La ampliación del nuevo espacio mortuorio duró años. Todavía en 1962, el pleno del ayuntamiento de Ferrol aprobaba expedientes de construcción para nuevos panteones y cientos de nichos. Bernardo Máiz, historiador experto en la represión franquista, explica que "nese cambio dun cemiterio a outro, os veciños tiveron dereito a unha permuta duns nichos por outros.. pero a permuta dun nicho por un panteón para os Franco seguramente se fixo gratis, por ser el".

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