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El guerrero número 13 del Obradoiro

Rodrigo Gómez debutó hace un año en la Liga Endesa y hoy multiplica su trabajo entre el primer equipo y el filial que milita en EBA.

Rodrigo Gómez - FOTO: Antonio Hernández
Rodrigo Gómez - FOTO: Antonio Hernández

ÓSCAR DE LA FUENTE  | 14.03.2018 
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"Me acuerdo como si hubiese sido este domingo", reconoce Rodrigo Gómez (Poio; 1996). El 11 de marzo se cumplió un año desde su debut en la Liga Endesa con la camiseta del Monbus Obradoiro, en el Príncipe Felipe de Zaragoza. Con Adam Pechacek y Rosco Allen lesionados, y con Shayne Whittington arrastrando problemas físicos que finalmente le impidieron jugar, el pívot que militaba en el filial fue llamado para ayudar al primer equipo. "Fue una sorpresa porque llevaba tiempo sin entrenar con ellos, pero sabía que estaban pasando una mala racha de lesiones. Al final de la semana me dijeron: 'Rodri, prepárate, vas a viajar'. Ni se me pasaba por la cabeza que fuese a jugar, pero una vez allí vi que Whittington no estaba en las mejores condiciones y pensé que a lo mejor me tocaba salir". Lo hizo, y en cinco minutos lanzó dos triples (los erró), dio una asistencia y recuperó un balón en aquella derrota contundente (85-59).

Un año después de su estreno sorpresa, el pívot pontevedrés de 21 años y 2,04 metros de altura ya es una referencia en el Obradoiro Silleda de Liga EBA y es habitual su presencia en los entrenamientos del primer equipo. No ha vuelto a saltar a la cancha con los mayores, pero este curso ya ha entrado seis veces en una convocatoria de la Liga Endesa. A la sexta, frente al Gipuzkoa, rompió su pleno de victorias, poco después de que en @Rosmadoiro lo bautizasen como talismán. "Algo me dijeron. Si fui talismán hasta ese partido, ya es algo", bromea.

Empezó a jugar al baloncesto con tan solo seis años. Pasó por el Estudiantes de Pontevedra, el Marín, el Vilagarcía y el VGO antes de que en 2016 el Obradoiro contactase con él. Tras una gran campaña en el club vigués, que ascendió a EBA, dio el sí. ¿Que le decidió? "Obviamente que sea el Obradoiro el que te llama, más al ser gallego. Tenía amigos aquí, me dijeron que había la posibilidad de hacer la pretemporada con el primer equipo y pensé que sería bueno para mí". Al contrario que Fran Vázquez, José Ángel Antelo, Alberto Abalde y Jonathan Barreiro (los cuatro gallegos en ACB), Gómez no ha salido de Galicia para completar su formación "Tuve la suerte de ir creciendo aquí poco a poco y me llamaron del mejor equipo de Galicia, pero si en el futuro me tengo que ir, no lo descarto", asegura.

 


CONFIANZA. "No debería cambiar nada, pero en tu cabeza ya hay algo que dice: 'Has dado el paso de llegar hasta aquí'. Nadie te asegura que lo vuelvas a hacer, pero te da un plus de confianza", apunta el pívot sobre su estreno en la élite. Por ahora se centra en su doble tarea: jugar con el filial de EBA y ayudar al conjunto de Moncho Fernández, pues desde el verano ha sido constante su presencia en las sesiones. "Quisieron contar conmigo desde el principio y yo encantado. El verano me lo tomé muy en serio y mejoré bastante. Me encuentro mejor, estoy un pasito más cerca de su físico y de cómo entrenan ellos y eso me hace estar más conectado, sentirme mejor entrenando con ellos y ver que todo es posible", admite. "Aquí me tratan como a uno más. No tienen reparo en corregirme, lo cual es muy bueno, y te hacen sentirte como uno más, no como un júnior que sube".

A veces resulta complicado abarcar tanto, y este año Rodrigo se centra en mejorar su nivel de inglés, aunque decidió dejar a un lado su Grado de Química. Es consciente de que debe retomar esos estudios, pero mientras tanto enfoca su atención en el baloncesto, en mejorar. Dar un paso adelante en "la defensa a los exteriores y el ataque desde posiciones abiertas" es su prioridad, pues ejerce habitualmente como 4, pero su ambición es "ser el jugador más completo posible".

La competitividad en el Grupo A-B de Liga EBA es feroz, y Rodrigo Gómez promedia 11,8 puntos y 8,8 rebotes en un Obradoiro Silleda que ocupa la 13ª posición con 8 victorias en 24 jornadas. "No pensábamos que empezaríamos tan bien, y ahora las cosas están yendo por un cauce más esperable", reconoce. Con 21 años él es el segundo jugador más veterano del plantel, un dato que lo dice todo sobre el grupo. Para su técnico, Oriol Junyent, solo tiene elogios: "Él jugó mucho tiempo a alto nivel y se nota cuando hay ese entendimiento entre jugador y entrenador. Es muy buena persona dentro y fuera de la pista".

 


CON AMBICIÓN. Ese es el día a día de Rodrigo Gómez, quien no sabe cuándo tendrá otra oportunidad de disputar minutos en ACB. "No sé si el 13, el 14... También está Jordan Bachynski", responde a la pregunta si se considera el jugador número 13 del Monbus Obradoiro, pero lo cierto es que durante esta campaña, cuando ha faltado alguien le ha tocado vestirse de corto. "Cuando estoy en el banquillo pienso en animar a mis compañeros. A no ser que el marcador esté muy a nuestro favor, no entra en mi cabeza que vaya a jugar. Soy consciente de que si entro en la rotación es por falta de algún compañero, pero si es necesario voy a salir a darlo todo".

SIN THOMAS

•••Tras regresar de Gran Canaria en la noche del lunes, el Monbus Obradoiro retomó ayer el trabajo en el Fontes do Sar. En la primera sesión de la semana todavía no participó Matt Thomas, ausente en los dos últimos partidos por la fisura en un meñique que sufrió antes de recibir al Fuenlabrada. El resto de sus compañeros se ejercitaron con normalidad para empezar a preparar la visita al Divina Seguros Joventut. El partido en el Palau Olímpic se disputará el sábado a partir de las 20.30 horas.