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Los invertebrados marinos, afectados por el ruido subacuático producido por los humanos

Para evaluar los impactos del ruido antropogénico, los investigadores utilizaron un enfoque de ondas estacionarias en tubo

El pulpo, uno de los invertebrados marinos más populares
El pulpo, uno de los invertebrados marinos más populares

MADRID. E.P.  | 07.12.2017 
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Similar a la forma en que los humanos experimentan niveles elevados de estrés cuando se exponen a ruidos fuertes o impulsivos, los invertebrados marinos se ven afectados por los niveles crecientes de ruido subacuático producido por sus intrusos vecinos humanos.

Esta es una de las principales conclusiones de un estudio financiado por la Marina estadounidense sobre el uso de ondas estacionarias en tubos para simular y medir los efectos del ruido antropogénico en invertebrados marinos realizado por los investigadores Georges Dossot, Jason Krumholtz, David Hudson y Darby Pochtar, en colaboración con el Centro de Guerra Submarina Naval de Estados Unidos.

Los resultados de esta investigación se presentan en la 174ª Reunión de la Sociedad Americana de Acústica, que se celebra hasta este viernes, 8 de diciembre, en Nueva Orleans, Louisiana, en Estados Unidos.

El equipo centró sus esfuerzos en los crustáceos, un invertebrado importante para la pesca comercial, con el objetivo de determinar cómo estas criaturas marinas podrían verse impactadas por barcos navales. "Todas las pruebas y los entrenamientos llevados a cabo por la Marina se someten a una revisión ambiental rigurosa que evalúa el potencial impacto negativo en la biota de cosas como el ruido de los buques y el uso de sónar, pero el impacto de estas actividades en los invertebrados no se ha estudiado bien", dice Krumholtz.

COMPORTAMIENTOS MÁS AGRESIVOS Y MENOR ALIMENTACIÓN

Para evaluar los impactos del ruido antropogénico, los investigadores utilizaron un enfoque de ondas estacionarias en tubos. El tubo crea un campo de sonido uniforme, mientras imita el entorno natural de los invertebrados y también permite la experimentación simultánea con múltiples invertebrados por prueba. Se expuso a cangrejos azules y langostas americanas al ruido de las embarcaciones de baja frecuencia y al sónar de frecuencias medias. Su comportamiento se estudió durante un periodo de siete días y se evaluaron las respuestas conductuales y fisiológicas, junto con las mediciones de las presiones acústicas y el movimiento de partículas.

"La configuración experimental resultó ser un compromiso único entre factores acústicos y factores biológicos", afirma Dossot. La exposición al ruido permaneció estrictamente acústica, evitando las vibraciones. Se mantuvo un entorno marino normal dentro del recinto para garantizar que los invertebrados demostraran comportamientos típicos. Las mediciones de campos de aceleración de partículas acústicas se realizaron usando prototipos de sensores vectoriales para detectar presiones y movimiento de partículas.

Así, se descubrió que la exposición simulada del sónar afecta fisiológicamente tanto a los cangrejos azules como a las langostas. "Lo que esto significa es que, a pesar de que no pueden 'escuchar' esta señal de sónar de frecuencia media, puede estar teniendo un impacto sobre ellos a través de su respuesta fisiológica general al estrés", apunta Hudson. También se observaron impactos conductuales en ambas especies: "Los animales expuestos exhibieron incrementos de los comportamientos agresivos y una menor alimentación en relación con los controles", dice el investigador.

Este trabajo puede aportar información sobre la eficacia de los permisos ambientales para actividades navales en áreas costeras. Además, "aunque no es el objetivo principal del estudio, los resultados también son pertinentes para el transporte marítimo y la industria de la pesca comercial, y pueden ser de interés para considerar los impactos de desarrollos costeros, como investigaciones de fondo o parques eólicos", asegura Dossot.